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Aprender a volar.

I wish you could be flying next to me,both feet off the ground, off the ground, don’t look down, don’t look down.
And when the sun sets into a sun rise, I need a new direction.
Let’s figure this out, just give me some time.

You know that I’ll come back again.

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Carta abierta: Dejar.

No puedo meterme en tu mente para saber lo que pensas, ni puedo meterme en tu cuerpo para saber lo que sentís. Pero me gustaría.
El no saber me da miedo.
Porque a veces cuando contamos las cosas, no las contamos al 100 por ciento. Siempre hay algo que evadimos. Ese “algo” que puede ser lastimoso tanto como puede que no lo sea. Pero no lo sé.
Vas y venís, y justo cuando pienso que estás acá… Te vas. A lo que me refiero es que no sé si estoy sola o con vos. Si estamos juntos… O si sólo yo estoy con vos.
Mi corazón me traiciona a veces. A todos. Supongo.
No puedo soportar saber que alguien más haya tocado todo eso que pensé que era mío. Y las imágenes en mi mente van y vienen y me da pánico.
Tanto miedo de lo que sentiste en ese momento, y que yo no sé.
Que la hayas besado y le hayas sostenido la mano, tal vez. Que la hayas abrazado…
No voy a mentir y decir que no estoy llorando, no voy a decir que no me dolió porque cada vez que lo pienso parece que mi corazón se rompe un poquito más. Y la cuestión es que no puedo dejar de pensarlo y es entonces que mi corazón está hecho pedazos.
Y ni hablemos de mi orgullo, tan entregado y tan herido.
Y yo? La sensación horrible en el pecho de frustración, la traición, el engaño, la mentira o el ocultar cosas, el silencio… Todo mezclado en un solo sentimiento: Dolor.
Siento una revolución en mí que me da dolor de cabeza, literal. No puedo dormir.

Voy a dejar que las lágrimas se sequen sobre mi cara y voy a dejar que el tiempo pase para reconstruir mi corazón. Voy a torturar a mi alma para que con esto aprenda a no dejarse llevar, voy a guardar mis mejores sonrisas, voy a dejar de creer, voy a dejar de confiar, voy a dejar de sentir, voy a dejar…todo atrás. Hasta que yo deje de estar rota y vuelva a ser una.

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¡Vuela!

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¿Cómo explicarle a alguien lo que es la libertad si siempre estuvo encerrado? ¿Cómo explicarle a alguien lo que es volar si nunca extendió sus alas? ¿Cómo esperar que alguien tome tu mano si no sabe lo que es confiar? ¿Cómo esperar que alguien confíe si tiene miedo?

¿Cómo tener miedo si nunca lo intentó?

 

– No hay nada que no puedas conseguir, si vuelvas alto –

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Everytime he smiles…

Son esas sonrisas que no ves todo los días, me refiero a que son difíciles de encontrar…
Aunque yo la haya encontrado o… Ella a mí.
Esa sonrisa que expresa tantas cosas y te cautiva.

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Lo vi la primera vez y me pareció que todo era un sueño, sólo para mí. No podía evitar mirarlo y tenía miedo de que se de cuenta y mis ganas, mis ganas por acercarme y conocerlo se desbordaban por todos lados. Así que preferí esconderme y esconder lo que sentía. Pero secretamente siempre encontraba un momento para mirarlo.

Pero las cosas cambiaron y me acerque demasiado, tanto como quería pero a la vez no. Y su mirada no era más que fuego cuando en realidad su sonrisa me ofrecía frío y me dejaba helada pero a la vez era muy cálida. Todo en él me generó confusión. Cada parte, física y mentalmente. Un ser más extraño de lo que creí. Por sus acciones, sus emociones… Por el simple hecho de tener la sonrisa que me deja a sus pies. No todo en él era bueno y no todo en mí era pacífico, así que supongo que nos encontramos dándonos la espalda y sintiendo nuestro orgullo. Supongo que las cosas que hacíamos no eran consentidas por nuestra misma consciencia. Y de repente mi cerebro mandaba un impulso para decirme cuan equivocada estaba y que esa sonrisa no era más que un espejismo… O tal vez un espejo, que me devolvía lo que veía.

Más allá de todo, mis enojos tomaron cartas en el asunto y se apoderaron de mí como si en serio estuviera poseída, no podía controlarme.
Mi odio hacia él era enorme casi tanto como mi orgullo, y eso es mucho decir. Y mis ganas insoportables de alejarme se mostraban en mi mirada y mis expresiones, pero también estaba mi miedo. Después de todo no podía simplemente desaparecer sabiendo también lo que latía mi corazón. “No lo dejes ir”
Y si en realidad sus intensiones nunca fueron quedarse? Eso me enervaba, hasta las nubes.
Sus acciones tan opuestas. Sus idas y venidas. Sus ganas de ilusionarme.
Mis ojos eran rojos de la furia pero tenían expresión triste y confundida. Estaba decidida. Nada ni nadie iba a pararme de concretar mi decisión… Nada?

Pero lo vi y él al verme sonrío. Sentí como mi alma caía a mis pies y la sensación de furia se iba por el aire y el rojo de mis ojos se iban de mis ojos para posarse en mis mejillas.
Su casi sonrisa, era en realidad un espejo que me mostraba a mí? O era un reflejo de su propia alma?

Sentí como caí de rodillas y mi corazón se abrió para decirme: “Dejalo entrar”
Entonces una energía casi celestial, diría yo, hizo lo suyo.
Y así cada vez que sonríe sin importar lo que pasa, lo dejo entrar.

[Cada vez que sonríe… Lo dejo entrar de nuevo]

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Otredad.

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‘Otras personas siempre de decepcionan’
A veces creemos conocer a la persona, pero siempre siempre nos decepcionan. Será mi
inocencia de creer que todas las personas son buenas y que tienen cosas buenas para
dar.
No sé bien como explicarlo, pero me siento decepcionada. Es la palabra.
Y tal vez no de otros, sino de mi misma por pensar cosas que no eran. Porque cree y sigo
creando un tipo de persona que no existe y proyecto en los demás. La vida no es así.
La primera impresión es lo que cuenta algunos dicen, pero no. No cuenta nada, porque yo
vi otras cosas de lejos que cuando me acerque no eran lo mismo, de lejos todo era bonito
pero de repente me acerque y me di cuenta de que lo que había visto era una farsa y no
por parte de las personas… sino mía.
Hacerme creer que lo que pienso puede ser real y hacerle creer a la persona que puede
cambiar. Pero en realidad todo está adentro mío.
Es una otredad interna.
Como si hubiese un mundo adentro mío y las cosas que pienso me hicieran feliz, pero
llega el momento de salir a la realidad… Mi otra realidad. Es ahí cuando me doy cuenta de
que el mundo al que realmente pertenezco es desastroso y se destruye sólo.
Los prototipos de personas que tengo en mi mente no puedo reflejarlos ni si quiera en mí.